Según parece, se le cruzó un coche, cuyo conductor iba borracho, en su carril con el consecuente impacto.
Elvira, dejas un vacío importante en todos los que hemos sido o somos alumnos suyos. Fuiste una magistral profesora, a la vez que exigente (la de veces que me corregiste el trabajo de investigación que me dirigiste!, ¿verdad?). Con tu carácter "maternal" te metiste a todos los que te conocimos en el bolsillo.
Recuerdo cuando me pasé por su despacho por primera vez. Estaba recién llegado a la universidad. Te llevé una nota de tu compañero de promoción, Juan Antonio Pérez Mochales. Y allí me recibiste. Pasaron los años y volví a visitarte. Esta vez con mi archivo de inundaciones históricas. Quería sacarle partido y no sabía cómo. Te lo mostré, lo hojeaste, lo observaste y me dijiste: “Esto tiene que salir adelante. Se lo comentaré a Carlos [Yagüe Anguís] a ver qué dice”. Así surgió el Trabajo Académicamente Dirigido sobre riadas en la provincia de Toledo. ¿¿Sabes la alegría que me diste??? ¿Y cuando os llevé a Carlos y a tí mi trabajo sobre la riada de Polán de 1926??
Desde entonces te consideré como mi “madrina” en el ámbito meteorológico, aunque tú preferías el título de mánager. No querías que nadie se aprovechara de mi trabajo. “Es tú trabajo, David”, me decías una y otra vez.
No olvidaré nunca tu apoyo prestado, ni mis visitas por tu despacho "a ver qué hacías", ni tus consejos, ni aquel regalo que tenía pendiente hacerte las próximas Navidades (¿recuerdas? era mazapán de mi pueblo, Polán, que probaste casualmente en casa de un familiar y cuando leíste la etiqueta te llevaste la sorpresa: “¿¿Polán?? No puede ser…” recuerdo que dijiste). Ni aquel café al que me invitaste en la cafetería de la Facultad los últimos días de curso (“té con leche para llevar” recuerdo que pediste porque te ibas con urgencia a una Junta de Facultad).
En estos días en los que, poco a poco, voy siendo consciente de tu ausencia definitiva, me doy cuenta de cuánto has significado para mí.
Donde quieras que estés, Elvira, recibe un fuerte beso.
No te olvidaré nunca.
David.
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Decía Shakespeare: "Donde mueren las palabras, nace la música". Creo que esta música refleja a la perfección nuestro estado de ánimo ante tu inesperada marcha.
(Dir: Charles Dutoit, Orquesta Sinfónica de Hong Kong)
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A los que habéis escrito, gracias por compartir conmigo este dolor. En cuanto sepa algo sobre el funeral o algún acto, os lo comentaré por aquí.
Para ideas, dudas o sugerencias, mandadme un correo a: david.lopezrey@yahoo.es
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28/08/2008 @ 07:20:25
por Álvaro de la Cámara
Muchas gracias por todo lo que ...
28/08/2008 @ 00:09:04
por Aarón Hernández
Una gran profesora para todos nosotros,gracias ...
27/08/2008 @ 23:02:22
por Javier Moreno
He sido alumna de Elvira dos ...
27/08/2008 @ 21:14:09
por Irene Rodríguez Muñoz
Asistí a las clases de Elvira ...
27/08/2008 @ 19:49:28
por Rodríguez Muñoz